En estos momentos unas 10 mil personas están recorriendo la calle avellaneda, uno de los centros comerciales a cielo abierto más populares.
En esta arteria del barrio de Flores, más del 90 por ciento de los locales se dedica a la venta de indumentaria.
En la década del 80, arrancó con unos pocos locales y en los ultimos 10 años tuvo un imparable crecimiento. El centro comercial arranca en Avellaneda y Nazca y termina en Avellaneda y Joaquin V Gonzáles, es decir siete cuadras repleta de negocios. A lo que hay que agregarle los negocios de las calles aledañas y los puestos ambulantes.
En particular, el éxito de la calle Avellaneda se debe a que los comerciantes lograron popularizarla como un lugar donde se consigue ropa de calidad razonable a muy bajos precios.
Una calle en la que conviven comunidades como la judía, la coreana, la boliviana y la peruana.
El alquiler de un local puede llegar a costar unos 15 mil pesos por mes.
El triangulo de los tour de compras de revendedores del interior se compone por La Salada, once y la calle Avellaneda.
Un revendedor puede llegar a gastar 50 mil pesos en un local.
También hablamos del fantasma de los talleres clandestinos, el trabajo esclavo boliviano y de la precarización laboral de las empleadas de los locales.
Y aprovechamos para consultar a los bolivianos sobre Evo y a los coreanos sobre el conflicto nuclear entre Corea del Norte y corea del sur.
Escúchalo.


